¿Hay demasiadas personas en el mundo?

¿Hay demasiadas personas en el mundo?

Artículo de opinión sobre el inminente crecimiento poblacional. Escrito por Mónica Ros Lázaro

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Cada cierto tiempo vuelve a surgir la misma pregunta: ¿somos demasiadas personas en el planeta? Basta una crisis climática, una guerra que encarece los alimentos o una pandemia para que reaparezca el fantasma de la "bomba poblacional". Si bien el crecimiento demográfico genera desafíos importantes, la evidencia histórica y demográfica sugiere que por ahora hemos logrado evitar los resultados catastróficos predichos por los alarmistas. No obstante, esta supervivencia ha sido desigual y acondicionada, lo que indica que aún queda un largo camino por recorrer.


El concepto de "bomba poblacional" se asocia célebremente con el biólogo Paul Ehrlich, quien a finales de los años 60 indicó que el rápido crecimiento de la población superaría la capacidad de producción de alimentos. El resultado, según él, sería inevitable: hambrunas masivas, aumento de precios y desintegración social. No era una predicción descabellada para la época, ya que este temor surgió durante un período de crecimiento sin precedentes, cuando la población mundial se duplicó de 3 mil millones a 6 mil millones entre 1960 -1999, y las tasas de crecimiento alcanzaron picos superiores al 2 % anual. Todo apuntaba a una catástrofe.


En retrospectiva, ahora sabemos que muchas de las predicciones de Ehrlich no se cumplieron. El economista David Lam argumenta que el mundo “sobrevivió” a dicha bomba, ya que en ese periodo la producción mundial de alimentos superó al crecimiento de población, las tasas de natalidad cayeron en casi todo el mundo, y la innovación —desde la revolución verde hasta la globalización—  amplió la productividad agrícola mucho más allá de lo que Ehrlich había anticipado.


Sin embargo, declarar una victoria total sería inadecuado, ya que la distribución de estos logros ha sido profundamente desigual: mientras Asia Oriental redujo la natalidad, disminuyó la pobreza y aumentó la productividad, África subsahariana continúa enfrentándose a altas tasas de natalidad, crecimiento económico lento y una persistente inseguridad alimenticia. El problema no es cuántos somos, sino dónde, cómo y con qué instituciones vivimos.  Haber esquivado el colapso en el pasado no garantiza una estabilidad futura. El cambio climático, la escasez de agua, la degradación ambiental y el consumo energético asociado a nuevas tecnologías —incluida la inteligencia artificial— plantean nuevos retos que seguramente requieran un mayor compromiso social e institucional.


Dentro del dilema demográfico, Thomas Malthus advertía que el desajuste entre población y recursos se estabilizaría de forma natural, mediante hambrunas, enfermedades o conflictos que ralentizarían la natalidad. Durante mucho tiempo, pareció que sus teorías se harían realidad, pero pensadoras como Ester Boserup mostraron el otro lado de la moneda: cuando aumenta la presión poblacional, las sociedades no se quedan quietas, sino que innovan. El llamado "Milagro de Machakos" en Kenia, donde el crecimiento poblacional fue acompañado por mayor productividad agrícola y recuperación ambiental, es un buen recordatorio de que las personas no son solo boca que alimentar, sino agentes activos que responden a incentivos, invierten en capital humano y desarrollan instituciones para gestionar la escasez.


En conclusión, el crecimiento poblacional no un problema intrínseco, pero se convierte en uno bajo la desigualdad, la fragilidad institucional y la mala gestión de recursos. El mundo logró en gran medida superar la bomba poblacional gracias a la innovación tecnológica, la reducción de la natalidad y la adaptación económica, pero hemos de recordar que ese éxito es frágil y desigual, especialmente en regiones donde el crecimiento demográfico es fuerte y las instituciones débiles. Por lo tanto, el crecimiento poblacional no debe considerarse una causa única que lleve a la crisis, sino como una fuerza cuyas consecuencias dependen de cómo las sociedades respondan a ella. Más que preguntarnos si somos demasiados, deberíamos preguntarnos si estamos construyendo sociedades capaces de convivir con los límites del planeta.


Bibliografía

Boserup, Ester: "An interdisciplinary visionary relevant for sustainability". Proc Natl Acad Sci U S A. 2010. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3009765/

Lam, David. 2011. “How the World Survived the Population Bomb: Lessons From 50 Years of Extraordinary Demographic History.” Demography 48(4):1231–62.

Lam, David. 2017. “The world’s next 4 billion people will differ from the previous 4 billion.” N-IUSSP. July 24, 2017. http://www.niussp.org/article/the-worlds-next-4-billion-people-will-differ-from-the-previous-4-billion/





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