El ocaso del multilateralismo: Washington y Pekín frente a la 81ª UNGA

El ocaso del multilateralismo: Washington y Pekín frente a la 81ª UNGA

Paulatina primacía de las relaciones bilaterales frente a la previa gobernanza global de las Naciones Unidas.

13 min read

13 min read

La celebración del 81.º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU en Nueva York  estas pasadas semanas ha dejado al descubierto la paulatina irrelevancia de las instituciones multilaterales frente al retorno de la diplomacia de grandes potencias. Lo que antes percibíamos como el epicentro del diálogo global, se siente hoy como un escenario secundario, eclipsado por negociaciones bilaterales directas y una creciente fragmentación. Se podría decir que el momento geopolítico actual es como un “interregno” en el sentido gramsciano: el orden internacional basado en reglas se erosiona a pasos agigantados mientras el nuevo orden aún no ha terminado de cristalizar. 

Esto se aprecia principalmente con el vacío representativo que se ha presenciado en los pasillos de Nueva York, donde más de 50 Jefes de Estado y de Gobierno optaron por no acudir a la cita, entre los que sobresalen Vladímir Putin, Friedrich Merz, Giorgia Meloni o el propio Xi Jinping. 

La decisión de Xi resulta especialmente significativa: mientras la Asamblea debatía en Nueva York, el líder chino protagonizaba una visita de Estado a la capital estadounidense, situada a apenas 300 kilómetros. Este gesto evidencia la prioridad china de la diplomacia bilateral sobre la gobernanza global colectiva, aun siendo miembro permanente del Consejo de Seguridad de dicho organismo. 


(Imagen de UN News)

Camino a la “estabilidad estratégica constructiva” entre EE.UU. y China

En este contexto de marginación de la ONU, se concluyó el segundo encuentro del año entre Donald Trump y Xi Jinping. Ambos han intentado articular su compleja relación bajo un marco de «estabilidad estratégica constructiva», pactado el pasado mayo en Pekín. De hecho, este es uno de los eventos de mayor relevancia de este año, ya que China y Estados Unidos ya no compiten frenéticamente para parar al otro, sino que buscan gestionar de forma constructiva su propia competencia.

Sin embargo, siguen siendo rivales sistémicos, ya que la pugna por la hegemonía tecnológica y el control de flujos energéticos dificulta que alcancen grandes acuerdos comerciales en el corto plazo. Por ende, la brecha entre el discurso político y las acciones posteriores continúa profundizándose, siendo el punto más conflictivo la guerra de las tierras raras. China ostenta un monopolio de facto al controlar aproximadamente el 90% del refinado mundial de elementos como el lantano, cerio, neodimio y praseodimio, además del suministro de minerales esenciales para la alta tecnología, la automoción y la industria de defensa.

Las restricciones a la exportación impuestas por Pekín desde abril de 2025 y la entrada en vigor de controles adicionales el 10 de noviembre han generado aprietos en la industria occidental. Mientras Washington busca frenar los controles por un año, Pekín sólo cederá si EE. UU. le retira sus aranceles hasta el fin del mandato de Trump. A esta disputa se suma la extrema sensibilidad en torno a la soberanía de Taiwán, donde Pekín advierte del riesgo inminente de un choque directo frente a la retención de armamento estadounidense. 


(Imagen de BBC)

Implicaciones globales y frentes secundarios

La rivalidad chino-estadounidense no se limita a la esfera bilateral, sino que condiciona dinámicas regionales de alta tensión, en especial a través del estrecho alineamiento de EE.UU con socios asiáticos clave como la P.M japonesa Sanae Takaichi. Las declaraciones de Takaichi sugiriendo una posible intervención nipona en defensa de Taiwán suscitaron una contundente represalia por parte de Pekín, que suspendió las entregas de imanes de tierras raras y minerales a Japón. Paralelamente, el despliegue del sistema de misiles de medio alcance estadounidense Typhon en la isla de Kyushu ha sido calificado por China y Rusia como un paso inaceptable en la “remilitarización” japonesa. Estas acciones perturban el equilibrio estratégico en el Indopacífico y pueden indicar que la seguridad asiática se encamina hacia una creciente polarización militar.

Por su parte, Donald Trump lidia simultáneamente con un abanico saturado de crisis geopolíticas: desde la contención comercial y tecnológica de China hasta la inestabilidad en Oriente Medio, donde Washington oscila entre ataques militares y delicadas negociaciones para reabrir el estrecho de Ormuz, pasando por el conflicto en Ucrania, en el que la Casa Blanca insta a Xi a influir sobre Putin para acelerar un acuerdo. Esta dispersión de frentes mella la capacidad de maniobra estadounidense y limita su poder de coerción.

En este escenario, el declive democrático global dificulta aún más la cooperación multilateral tradicional, dando paso a alianzas ad hoc y esquemas coyunturales que limitan drásticamente la capacidad de gobernanza compartida en áreas cruciales como la seguridad internacional o el cambio climático.

Conclusión

En conclusión, los acontecimientos recientes exponen claramente la inoperancia estructural de la ONU para gestionar las grandes crisis contemporáneas. Planteamientos ambiciosos como eliminar el derecho de veto, impulsado por Francia y México, chocan con la realidad, ya que parece más probable que las potencias abandonen la organización antes que ceder su poder. 

Subyugada por los intereses unilaterales y reducida a un foro testimonial, la ONU observa cómo la gobernanza mundial pasa a estar en manos de sus miembros más poderosos. La coexistencia pacífica global no parece depender ya de los principios del derecho internacional proclamados en Nueva York, sino de la capacidad de las superpotencias para gestionar sus mutuas vulnerabilidades sin precipitar un conflicto catastrófico. Habrá que ver si su próximo presidente, nombrado a comienzos de 2027, cambia el rumbo de esta institución y vuelve a fomentar el compromiso con sus valores, de cara a una cooperación multilateral para afrontar los retos actuales.


Bibliografía

Cuesta, A. A. R. (2026, 23 septiembre). Xi Jinping viaja este miércoles a Estados Unidos para su segundo encuentro con Trump este año. EFE Noticias.

Esteban, M., García Encina, C., & Otero Iglesias, M. (2026, 28 septiembre). EEUU y China después de Washington: gestionar la rivalidad, repensar Europa. Real Instituto el Cano.

Phòng, B. H. (2026, 23 septiembre). ¿Por qué la cuestión de los elementos de tierras raras resulta tan difícil de resolver entre Estados Unidos y China? vietnam.vn.

Conferencia de Prensa Habitual Ofrecida el 21 de Septiembre de 2026 por Guo Jiakun, Portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores. (s. f.).



Progress

Icon

0%

Progress

Icon

0%